Klingon: A Fiction-to-Reality Phenomenon

klingon

It is not unheard of that some languages created for fiction have grown beyond the limits of the work for which they were created (Tolkien’s Elvish, Game of Throne’s Dothraki, among other). Nevertheless, the impressively rapid expansion of this language in particular makes it stand out from its peers. 

Despite its short existence, Klingon has had a fascinating history, starting off as gibberish and then rapidly evolving into a usable means of communication with its own vocabulary, grammar, figures of speech, and even slang and regional dialects, nowadays spoken by people all over the world, in many contexts.

The language’s basic sound and its first few words were first created by actor James Doohan («Scotty») and producer Jon Povill for Star Trek: The Motion Picture. By 1984, Gene Roddenberry â€”creator of the franchise— wanted a real language for the Klingons to feature in the third Star Trek movie. It was then the he hired linguist Marc Okrand to create it. Since then Okrand has written some books about the Klingon language, such as The Klingon Dictionary (first published 1985, revised enlarged edition 1992) and Klingon for the Galactic Traveler (1997).

While not basing himself on any particular language, Okrand did take a closer look at how languages normally work in order to construct a wholly new one. During filming, he went as far as to coach the actors on pronunciation, tinkering Klingon to match their mispronunciations.

At first, Star Trek fans regarded Dr. Okrand’s The Klingon Dictionary as a novelty piece of the franchise to collect. However, in time some realized that the vocabulary and grammar formed a potentially usable language, and a few took it upon themselves to learn it to the point of using it amongst themselves by means of the internet. 

In 1992 Dr. Lawrence Schoen founded the Klingon Language Institute, an organization that facilitates communication among Klingonists through publications, language proficiency certification, an annual conference, this website and a sense of community. The KLI has published Klingon language editions of works including Hamlet, the Tao Te Ching, and Gilgamesh. Even Dr. Okrand nowadays continues to support the language, publishing books that provide even more vocabulary and grammatical clarification. 

The size of the popular influence of this language is quite remarkable and can be evidenced by the countless references to it (and even its use) in television series and movies that have nothing to do with Star Trek, such as The Big Bang Theory. Its influence, however, does not stop there; the use of Klingon in advertising, as a language option in software, and most impressively in art. Not only have there been adaptations and translations of classics into Klingon (for instance, the play A Klingon Christmas Carol based on Dickens’ work), it has also inspired original work such as the opera Ê¼uʼ, entirely in Klingon, together with the songs of band Stovokor, whose lyrics are written in Klingon. 

We are so used to thinking of languages as the millenarian evolution from root tongues (Latin or Greek, for example) that we forget that even the most ancient ones have once been arbitrary, created from scratch. Recently created languages such as this are an exciting reminder that we are as capable as our ancestors have been to invent them ourselves if we wanted.


Klingon: un fenómeno de la ficción a la realidad

No es extraño que algunos lenguajes creados para la ficción hayan superado los límites del trabajo para el que fueron creados (el élfico de Tolkien, el Dothraki de Game of Throne, entre otros). Sin embargo, la expansión realmente rápida de este idioma en particular hace que se destaque entre sus pares.

A pesar de su corta existencia, el klingon ha tenido una historia fascinante. Comenzó como algo sin mucho sentido, y luego fue evolucionando rápidamente hasta convertirse en un medio de comunicación utilizable con su propio vocabulario, gramática, figuras retóricas e incluso jerga y dialectos regionales. En la actualidad, es hablado por personas de todo el mundo, en los contextos más diversos.

El sonido básico del lenguaje y sus primeras palabras fueron creados por el actor James Doohan («Scotty») y el productor Jon Povill para Star Trek: The Motion Picture. En 1984, Gene Roddenberry —creador de la franquicia— quería un lenguaje real para que los klingon aparecieran en la tercera película de Star Trek. Fue entonces cuando contrató al lingüista Marc Okrand para crearlo. Desde entonces, Okrand ha escrito algunos libros sobre el idioma klingon, como The Klingon Dictionary (publicado por primera vez en 1985, edición revisada y ampliada en 1992) y Klingon for the Galactic Traveler (1997).

Aunque no se basó en ningún idioma en particular, Okrand examinó más de cerca cómo funcionan normalmente los idiomas para construir uno completamente nuevo. Durante el rodaje, llegó a entrenar a los actores en la pronunciación, y modificó el klingon para que coincidiera con sus errores de pronunciación.

Al principio, los fanáticos de Star Trek consideraron The Klingon Dictionary del Dr. Okrand como una pieza novedosa de la franquicia; incluso de colección. Sin embargo, con el tiempo, algunos se dieron cuenta de que el vocabulario y la gramática formaban un lenguaje con el potencial de ser hablado, y algunos se encargaron de aprenderlo hasta el punto de usarlo entre ellos a través de Internet.

En 1992, el Dr. Lawrence Schoen fundó el Klingon Language Institute, una organización que facilita la comunicación entre los klingonistas a través de publicaciones, certificación de dominio del idioma, una conferencia anual, un sitio web y un sentido de comunidad. El KLI ha publicado ediciones en idioma klingon de obras que incluyen Hamlet, el Tao Te Ching y Gilgamesh. Incluso el Dr. Okrand hoy en día continúa apoyando el uso del idioma, y publica libros que brindan aún más vocabulario y puntos gramaticales más claros.

El tamaño de la influencia popular de este lenguaje es bastante notable y se puede evidenciar en las innumerables referencias al mismo (e incluso su uso) en series de televisión y películas que nada tienen que ver con Star Trek, como The Big Bang Theory. Su influencia, sin embargo, no se detiene ahí; el uso de Klingon en publicidad, como una opción de lenguaje en software, y lo más impresionante, también en arte. No solo ha habido adaptaciones y traducciones de clásicos al klingon (por ejemplo, la obra “A Christmas Carol” basada en la obra de Dickens), sino que también ha inspirado obras originales como la ópera ʼuʼ, íntegramente en klingon, junto con las canciones de banda Stovokor, cuyas letras están escritas en klingon.

Estamos tan acostumbrados a pensar en las lenguas como la evolución milenaria a partir de las lenguas raíz (latín o griego, por ejemplo) que olvidamos que incluso las más antiguas han sido arbitrarias, creadas desde cero. Los lenguajes creados recientemente, como el Klingon, son un vivo recordatorio de que somos tan capaces como lo fueron nuestros antepasados, ​​de inventar nuevas lenguas, siempre y cuando lo querramos.


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Gracias a Camila Binetti por la nota, Cecilia Musis por la traducción al español, Araceli Sabransky por el diseño gráfico y gestión de redes y Christian Trappani por la organización.

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