Mes del Orgullo: su historia

Cada 28 de junio se celebra en gran parte del mundo el Día Internacional del Orgullo LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Travestis, que incluye también a personas transexuales, intersexuales y queer). La fecha es sinónimo de orgullo y diversidad, y se reconoce por las multitudinarias manifestaciones en las calles de las principales ciudades del planeta y por los colores de la bandera arcoiris que representan el derecho a vivir en libertad. En esta nota te contamos un poco más de la historia de la fecha.

Una comunidad que dijo basta

Luego de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos se había afianzado un clima políticamente conservador. El retorno de los soldados a las actividades productivas, la vuelta de las mujeres a las tareas domésticas, y el temor al socialismo de la URSS generaron un ambiente de hostilidad y persecuciones a quienes no se amoldaban al estereotipo de familia tradicional. En particular, la comunidad gay, lesbiana y transexual era considerada inmoral y susceptible de recibir chantajes por parte de agentes comunistas, por lo cual en muchos estados fue declarada no apta para ejercer empleos en las fuerzas armadas, la docencia o la administración pública, lo que generó miles de despidos y discriminación.

Fachada histórica y actual del bar Stonewall Inn donde se desencadenaron los episodios que dieron lugar al Día del Orgullo LGBTTIQ

En las décadas de 1950 y 1960, eran frecuentes las redadas policiales a los pocos bares que admitían personas de la comunidad, generalmente administrados por jefes mafiosos que maltrataban a su propia clientela. Sin embargo, las luchas antirracistas, el movimiento hippie y las protestas contra la Guerra de Vietnam generaban un clima de insatisfacción y de reclamo por mayores libertades en contra de un orden considerado represivo y anacrónico.

La noche del 28 de junio de 1969 se produjo una redada policial en el bar Stonewall Inn, en el distrito Greenwich Village de la ciudad de Nueva York, uno de los pocos barrios, junto con Harlem, relativamente seguros para la población LGBT. No obstante, esta vez los asistentes no se quedaron callados: al maltrato policial respondieron aglomerándose en la calle para defender a quienes estaban siendo detenidos, particularmente personas transexuales y travestis. La tensión escaló rápidamente y desembocó en una cruenta represión que fue respondida con botellazos e incendios que llamaron la atención de todo el vecindario, lo que impidió que la policía pudiera ejercer los abusos a los que estaba acostumbrada. Los días siguientes se produjeron nuevos enfrentamientos, que concluyeron en un gran movimiento de unión de la comunidad LGBT con otros grupos oprimidos, que cuestionaron fuertemente el orden conservador.

Fotografía de Sylvia Rivera, mujer trans protagonista de la lucha de Stonewall

Al año siguiente, se organizó la primera Marcha del Orgullo en la ciudad, que luego comenzó a producirse en otras ciudades norteamericanas y se fue expandiendo a todo el mundo. Como saldo de la noche de Stonewall, el movimiento LGBT ganó protagonismo en la escena política estadounidense y mundial, se organizó en defensa de sus derechos, logró la eliminación de la homosexualidad del listado de enfermedades psiquiátricas y comenzó una larga marcha en defensa de sus derechos que aún continúa. Hoy en día, las principales reivindicaciones se relacionan con despenalizar la homosexualidad en los países que continúan castigándola, lograr el acceso al matrimonio igualitario y el reconocimiento de la identidad de las personas transgénero.

Marcha del Orgullo LGBT en París

El orgullo es un asunto de la Humanidad

Pese a los avances logrados desde 1969, aún queda mucho por hacer. Solamente 26 Estados reconocen el matrimonio igualitario, mientras que 42 prohíben la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género. Del otro lado, 70 países siguen criminalizando la homosexualidad, 11 de ellos con la pena de muerte, mientras que hay 41 que limitan el trabajo de las organizaciones defensoras de los derechos LGBT. Los países más hostiles se concentran en África, Asia y el Caribe. Aún en aquellos lugares donde hay protección legal, son frecuentes la discriminación y los crímenes de odio, especialmente a las personas transexuales. Por eso, el orgullo es un asunto de la Humanidad, que ya desde sus orígenes luchó por una vida en libertad para todos y todas sin importar quién es cada cual, su origen, su etnia, su religión o su clase. Por eso, el aprendizaje de un idioma extranjero puede contribuir enormemente para seguir promoviendo la igualdad y la libertad de vivir nuestra vida de acuerdo a quiénes somos. ¡Feliz mes del orgullo!

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