7 de abril, Día Mundial de la Salud

Cada 7 de abril, se celebra de manera internacional el Día Mundial de la Salud. Se trata de una fecha que siempre es importante, y este año en particular debido a la pandemia por el COVID-19 (coronavirus). Pero, ¿qué es concretamente la salud? ¿Y por qué es preciso destinar un día para recordarla?

La salud es más que la ausencia de enfermedad

Desde 1950, existe la OMS, Organización Mundial de la Salud. Este organismo, creado a iniciativa de la ONU, conmemora cada 7 de abril su aniversario destacando alguna temática en particular; por ejemplo, para el 2020, se prevé reflexionar sobre la importancia del trabajo del personal de enfermería y partería en el cuidado y atención de la salud. Si se revisa el historial de temas elegidos, vemos que hay ejes tan distintos como la importancia de la vacunación, la atención a la salud mental, el cuidado de los niños y las madres, la salud en el ámbito laboral, y la necesidad de vivir en un medioambiente sano. Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de salud?

Edificio de la Organización Mundial de la Salud

De acuerdo a la OMS, la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esto quiere decir que no alcanza con estar “sanos”, es decir, no tener enfermedades ni sentirnos mal, sino que para que podamos hablar verdaderamente de salud es necesario que tengamos “bienestar”, es decir, la sensación de estar bien. Otro punto importante es que este bienestar no se limita solamente a la parte física, es decir, a sentirse bien corporalmente, sino que incluye lo mental (sentirse bien psicológicamente) y lo social, es decir, vivir en una sociedad que nos permita el cuidado y acceso a la salud. Si alguna de estas tres dimensiones no está, no se puede hablar de salud.

La importancia del equilibrio

Esta definición abarcativa de la OMS nos recuerda la importancia de mantener una vida equilibrada en todos sus aspectos; por un lado, atender a la parte física, manteniendo una dieta adecuada y balanceada, hidratándose bien, descansando regularmente, haciendo ejercicios y consultando periódicamente a los profesionales de la salud.

Imagen gráfica que refleja las proporciones para una dieta saludable

Por otra parte, debemos prestar atención a la salud mental: respetar nuestros estados de ánimo, buscar actividades placenteras que nos permitan desarrollar nuestro potencial, y pidiendo ayuda profesional cuando es necesario.

Portada de “Patch Adams”, famosa película que trataba la historia de un médico con un enfoque novedoso en el abordaje de la salud mental

Y por último, la dimensión social de la salud, que corresponde más a los gobiernos y las comunidades; el acceso adecuado a servicios universales de salud, buenas prácticas sanitarias en el mercado laboral, la inversión en infraestructura que asegure servicios básicos tales como el acceso a agua segura, y una distribución equitativa de la riqueza que permita a las personas y sus familias afrontar los costos de salud.

El acceso al agua segura, condición clave para una buena salud

Los aspectos físico, mental y social de la salud se apoyan mutuamente, por eso es importante que todos los cuidemos activamente de manera integral para mejorar tanto nuestra salud como la de nuestra comunidad.

Una cuestión internacional

Si algo quedó en claro durante este 2020, es que la salud es un asunto de todo el planeta en su conjunto. Pandemias como la del coronavirus nos muestran que la lucha contra la enfermedad así como la promoción de la salud requieren de los esfuerzos de toda la Humanidad, ya que un brote en una zona rápidamente puede impactar en otra muy lejana. Las recomendaciones de los expertos nos recuerdan que debemos tomar medidas de precaución físicas, pero también prestar atención a nuestro bienestar mental -evitando la sobreinformación de fuentes no chequeadas-, a la vez que las decisiones de los gobiernos y las comunidades son claves para atenuar las consecuencias de las enfermedades.

Imagen de la UNESCO solicitando la cooperación científica internacional contra el coronavirus

Esta cooperación internacional, que hoy se expresa, por ejemplo, en la colaboración entre científicos para encontrar lo más rápido posible una vacuna contra el virus, requiere del manejo fluido de lenguas extranjeras, que permita una comunicación veloz y eficiente entre personas de distintas partes del mundo. Por ello, hoy más que nunca, conocer otros idiomas es una herramienta clave para la protección no solo de nuestra salud sino también la de todos los habitantes del planeta.

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