𝗧𝗵𝗲 𝗧𝗵𝗿𝗲𝗲 𝗛’𝘀: Homographs, homophones and homonyms

𝗧𝗵𝗲 𝗧𝗵𝗿𝗲𝗲 𝗛’𝘀: Homographs, homophones and homonyms

There is a popular joke that reads: “When it comes to languages, their our know rules.” Now at first sight, because of grammar, that sentence does not seem to make any sense. However, if one reads it out loud, one realizes that in terms of pronunciation, the end of that sentence sounds like “there are no rules” even though we are using entirely different terms. 

This joke toys with the concept of three types of words that bring about confusion in all languages, native or foreign: homographs, homophones and homonyms. But what are these terms and what kind of words does each describe? 

Let’s start off with homographs. The suffix ‘homo-‘ means ‘same’ and ‘graph’ refers to letters, which means that homographs are two words that are spelt the same. The difference between these words lies, therefore, in pronunciation. 

For example: in the English language, the noun ‘object’ (a thing you can see/touch) and the verb ‘object’ (to be opposed to) are spelt the same, but pronounced differently; the emphasis of the noun lies on the first syllable, while the verb accentuates the second syllable instead. 

Moving on to homophones. We know that ‘homo-‘ means same, and in this case, ‘phone’ refers to sound. This therefore is the term we use to describe two words that are pronounced exactly the same despite being spelt differently. 

For example: sticking to the English language for examples, the nouns ‘flour’ (powdered ingredient used for cooking and baking) and ‘flower’ (blooms that grow on certain plants), while having different spelling and different meanings, are pronounced the same; flah-ooer, to simplify it phonetically. 

Last but not least, we have homonyms. These are words that are spelt and pronounced exactly the same and yet are known to have more than one meaning. 

For example: the word ‘book’ can refer to either a noun (an object containing written pages) or a verb (to make a reservation in advance). While holding two different meanings, these two terms are both spelt and pronounced exactly the same. 

The reason why most people find these kinds of words confusing is that while we have only illustrated one example for each in this article, there are actually dozens of them in every language. Therefore, when one is speaking —or writing— in their native tongue, they need to keep most of these examples in mind so that they don’t misspell and/or pronounce a word, not only to avoid a mistake but also to avoid turning to a term that would absolutely change the meaning of one’s sentence. After all, asking someone to buy flours when we actually meant flowers would most definitely lead to a misunderstanding. Also, when learning a language, it can be frustrating to find so many words that are spelt the same, but not pronounced the same, or are both pronounced and spelt the same, but have more than one meaning. 

Nevertheless, while there may be little to no rules to help us along the way, the best solution to avoid these mistakes is by using as much of these words as we can until we get it right. As another phrase reads: practice makes perfect.

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Las tres H: homógrafos, homófonos y homónimos

Existe una broma popular en ingles que dice: “When it comes to languages, their our know rules.”. Ahora bien, a primera vista, debido a la gramática, esa oración no parece tener ningún sentido. Sin embargo, si lo lees en voz alta, te darás cuenta de que, en términos de pronunciación, el final de esa oración suena como “there are no rules” «no hay reglas» aunque estemos usando términos completamente diferentes.

Esta broma juega con el concepto de tres tipos de palabras que provocan confusión en todos los idiomas: homógrafos, homófonos y homónimos. Sin embargo, ¿cuáles son estos términos y qué tipo de palabras describe cada uno?

Comencemos con homógrafos. El sufijo «homo-» significa «igual» , “grafo” «gráfico» y se refiere a letras, lo que significa que los homógrafos son dos palabras que se escriben igual. La diferencia entre estas palabras radica, por tanto, en la pronunciación.

Por ejemplo: en el idioma inglés, el sustantivo «objeto» (una cosa que se puede ver / tocar) y el verbo «objeto» (oponerse a) se escriben de la misma manera, pero se pronuncian de manera diferente; el énfasis del sustantivo se encuentra en la primera sílaba, mientras que el verbo acentúa la segunda sílaba.

Pasando a los homófonos. Sabemos que «homo-» significa lo mismo, y en este caso, «fono» se refiere al sonido. Por lo tanto, este es el término que usamos para describir dos palabras que se pronuncian exactamente igual a pesar de estar escritas de manera diferente.

Por ejemplo: si nos basamos en el idioma inglés, los sustantivos ‘harina’ (ingrediente en polvo que se usa para cocinar y hornear) y ‘flor’ (flores que crecen en ciertas plantas), aunque tienen diferentes ortografías y significados, se pronuncian de la misma manera. ; flah-ooer, para simplificarlo fonéticamente.

Finalmente, tenemos homónimos. Estas son palabras que se escriben y pronuncian igual y, sin embargo, se sabe que tienen más de un significado.

Por ejemplo: la palabra «libro» puede referirse a un sustantivo (un objeto que contiene páginas escritas) o un verbo (para hacer una reserva por adelantado). Si bien tienen dos significados diferentes, estos dos términos se escriben y se pronuncian de la misma manera.

La razón por la que la mayoría de las personas encuentran este tipo de palabras confusas es que, si bien solo hemos ilustrado un ejemplo para cada una en este artículo, hay docenas de ellos en todos los idiomas. Por lo tanto, cuando uno está hablando o escribiendo en su lengua materna, debe tener en cuenta la mayoría de estos ejemplos, no sólo para evitar un error sino también para evitar recurrir a un término que cambiaría absolutamente el significado de la oración. Después de todo, pedirle a alguien que compre harina cuando nos referimos a flores definitivamente conduciría a un malentendido.

Además, al aprender un idioma, puede ser frustrante encontrar tantas palabras que se escriben igual, pero que no se pronuncian igual, o que se pronuncian y escriben igual, pero que tienen más de un significado.

Asimismo, aunque puede haber pocas o ninguna regla que nos ayuden en el camino, la mejor solución para evitar estas situaciones es usar tantas palabras como podamos hasta que logremos comunicar lo que queremos. Como bien dice otra frase muy popular: “la práctica hace al maestro”.

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Gracias a Camila Binetti por la nota, Cecilia Musis por la traducción al español, Araceli Sabransky por el diseño gráfico y gestión de redes y Christian Trappani por la organización.

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